Levadura de momia: hornean pan con microbios de Ötzi

Ötzi es el famoso «hombre de hielo» que lleva más de 5.300 años momificado en un glaciar de los Alpes italianos. Ahora acaba de protagonizar algo que ni él ni nadie podía imaginar. Unos científicos han usado la levadura de momia que coloniza su propio cuerpo para hornear pan. Sí, pan de verdad, con corteza y todo.

El hallazgo se publicó en la revista Microbiome, de la mano de un equipo liderado por el investigador Mohamed Sarhan del Eurac Research de Bolzano. Sin embargo, no consistió en encontrar migas olvidadas en el estómago de la momia. Fue algo mucho más sutil: levaduras vivas que colonizaban su piel, su intestino y el agua liberada al descongelarla parcialmente para estudiarla.

Cuatro levaduras, tres meses de intentos fallidos

El equipo aisló hasta cuatro especies distintas de levadura adaptadas al frío. De esas cuatro, eligieron una para intentar lo obvio: convertirla en masa madre. La primera tanda no subió. Ni la segunda tampoco. Hicieron falta tres meses de pruebas hasta conseguir un cultivo capaz de fermentar con normalidad. De hecho, la masa tardó solo 24 horas en hincharse, el mismo tiempo que tardaría una levadura comercial comprada en cualquier supermercado.

El resultado, según el propio equipo, fue «muy, muy bueno». Nada de experimento improvisado de laboratorio. El pan tenía sabor y textura reconocibles. Además, estaba horneado con la levadura de momia que lleva milenios en contacto con uno de los cadáveres más estudiados de la historia.

Un matiz importante: la levadura de momia no tiene 5.300 años

Aquí viene la parte que separa la curiosidad real del titular exagerado. Ötzi murió hace unos 5.300 años, pero eso no significa que la levadura lleve todo ese tiempo viva y esperando. Las muestras se tomaron en 2010 y 2019. Aun así, el propio Sarhan reconoce que hay muy pocas pruebas de que esos microorganismos sobrevivieran durmientes durante milenios. Lo más probable es que sean colonizadores relativamente recientes, instalados en el cuerpo tras su descubrimiento en 1991 o incluso después. Por eso, aprovecharon un hábitat frío y rico en nutrientes que pocas levaduras tienen la oportunidad de explorar.

Dicho de otro modo, la antigüedad real de la noticia no está en la edad de la levadura de momia. Además, está en lo insólito del lugar donde ha estado viviendo tranquilamente sin que nadie se enterara. Algo parecido ocurre en Longyearbyen, el pueblo noruego donde el frío extremo también frena la descomposición de los cuerpos durante décadas.

Y además, come productos químicos

Por si el pan no fuera suficiente titular, los investigadores descubrieron algo más: una de las cuatro levaduras es capaz de degradar el fenol. Este desinfectante se usó precisamente para frenar el crecimiento de hongos en la momia tras su hallazgo. Es decir: el propio tratamiento de conservación generó, sin querer, un microorganismo capaz de limpiar su propio veneno. Los científicos ya están explorando si esta levadura podría usarse para descontaminar suelos o aguas afectadas por fenoles en el mundo real. Además, se plantean usar las mismas cepas para elaborar cerveza.

Entre el pan, la posible cerveza y la limpieza química, hay mucho que contar sobre Ötzi. Se ha convertido en la fuente de materia prima de una pequeña fábrica de curiosidades científicas, cinco milenios después de morir congelado en una ladera. No está mal para alguien que lleva más tiempo muerto que la mayoría de las civilizaciones que conocemos.

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