Hielo transparente en casa: el truco que sí funciona (y el que no)

Si alguna vez has visto en una peli, o en una barra de cóctel de las caras, ese cubo de hielo perfecto, transparente como el cristal. Probablemente conoces también el otro extremo. Es la bolsa de hielo turbio y blanquecino de tu congelador. Seguramente hayas pensado que la diferencia está en hervir el agua antes de congelarla. Spoiler: no es (solo) eso.

El truco real para conseguir hielo transparente en casa es congelar el agua en una sola dirección, no por todos los lados a la vez. Hervir ayuda un poco, pero el factor que de verdad marca la diferencia es otro. Además, es mucho más sencillo de lo que parece.

Cómo hacerlo

  1. Hierve agua del grifo unos minutos y déjala templar. De hecho, no hace falta usar agua destilada ni nada especial: el agua normal funciona igual de bien.
  2. Después, vierte el agua en un recipiente pequeño y aislante, dejando la parte de arriba sin tapar. Puede ser una nevera portátil de poliestireno pequeña o un termo ancho sin tapa. También sirve una fiambrera forrada con un par de capas de papel de periódico. Cúbrela por los laterales y el fondo, pero nunca por arriba.
  3. Mete el recipiente en el congelador y déjalo entre 18 y 24 horas, según la potencia de tu congelador. Por tanto, cuanto más frío sea tu congelador, antes podrás sacar el hielo transparente en casa.
  4. Sácalo antes de que se congele del todo. Notarás que la parte de arriba es un bloque sólido y transparente, mientras que el fondo sigue siendo agua líquida y turbia. Ahí es donde se ha concentrado todo lo que enturbia el hielo normal.
  5. Vacía esa agua turbia del fondo. Después, parte el bloque transparente con un cuchillo de sierra o un pico de hielo y corta cubos del tamaño que quieras.

Si no te apetece montar todo este tinglado, hay un atajo a medias. Rellena una bolsa de congelación resistente con agua hervida y templada, y ciérrala dejando una pequeña abertura hacia arriba. Métela después en un táper. Aun así, no queda tan perfecto como el método de la nevera portátil, pero mejora bastante un cubito normal.

Por qué funciona el truco del hielo transparente en casa

Cuando llenas una cubitera normal, el agua se congela desde todos los lados hacia el centro al mismo tiempo. El problema es que el agua del grifo, y también la embotellada, lleva disuelto aire y pequeñas cantidades de minerales. El hielo «puro» (agua congelada en forma de cristal) tiende a expulsar esas impurezas según va avanzando el frente de congelación. Sin embargo, si el frío llega por todos los flancos a la vez, esas burbujas de aire y esos minerales no tienen a dónde escapar. Quedan atrapados justo en el centro del cubo, formando ese núcleo blanco y opaco tan característico.

Aquí es donde entra el aislante. Al envolver el recipiente con poliespán o papel de periódico por los lados y el fondo, obligas a que el frío entre solo por arriba. Eso hace que el hielo se forme progresivamente de arriba hacia abajo, como una especie de frente de avance. Así, va empujando el aire y los minerales disueltos hacia la parte más baja. Esa es precisamente la zona que todavía está líquida cuando sacas el recipiente del congelador. Al tirar esa agua turbia, te quedas solo, por tanto, con el hielo que se formó por encima: el hielo transparente que buscabas.

¿Y hervir el agua? Según recoge America’s Test Kitchen, hervir elimina parte del aire disuelto antes de congelar, lo que ayuda ligeramente a reducir la opacidad. Sin embargo, por sí solo no resuelve el problema: el agua vuelve a absorber algo de aire mientras se enfría. Y si sigue congelándose por todos los lados a la vez, el resultado seguirá siendo turbio en el centro. En cambio, la clave de verdad es la dirección de la congelación, no la temperatura inicial del agua.

Más allá de la estética, el hielo transparente tiene además una ventaja práctica. Al tener menos aire atrapado, es ligeramente más denso y compacto. Por eso se derrite algo más despacio que un cubo normal del mismo tamaño, diluyendo menos tu bebida. Igual que con el truco para enfriar una bebida en minutos, el congelador vuelve a ser el protagonista. Así que la próxima vez que quieras impresionar en una sobremesa con un gin-tonic de bar de hotel, ya sabes qué poner ahí la noche anterior. Solo necesitas agua, un recipiente aislante y paciencia para tener hielo transparente en casa.

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