El mito del arroz para secar el móvil mojado (y qué funciona en realidad)

Se te cae el móvil al inodoro, a un charco o le tiras encima un café. El acto reflejo de media humanidad es el mismo: secarlo por fuera y meterlo en un tarro de arroz durante 24 o 48 horas. Es el consejo que nos ha dado todo el mundo alguna vez, desde el dependiente de la tienda hasta tu tío en la comida familiar. El problema es que llevamos décadas haciendo mal el único paso que realmente importaba, y encima con un método que puede terminar de rematar el aparato.

Lo que dice oficialmente Apple (y no es una opinión cualquiera)

En su página de soporte sobre avisos de contacto con líquidos, Apple advierte explícitamente que no metas el iPhone en una bolsa de arroz, porque partículas diminutas del grano pueden colarse por el altavoz, el micrófono o el puerto de carga y dañar el aparato por dentro. No es una recomendación estética: es un aviso técnico de la propia marca, y Samsung y otros fabricantes han dado avisos parecidos con los años.

Por qué el arroz funciona… a medias y demasiado tarde

El arroz seco es higroscópico: absorbe la humedad ambiente y atrapa microgotas en su superficie rugosa y almidonada. En teoría, si metes el móvil mojado en un recipiente cerrado con arroz, los granos bajan la humedad relativa del aire de dentro y crean un gradiente que debería «tirar» del agua hacia fuera. El problema es la velocidad: el arroz absorbe muy despacio, mientras que la corrosión de los componentes internos empieza en cuestión de minutos, no de horas. Cuando el arroz por fin ha hecho algo, el daño eléctrico ya se ha producido.

A eso se suma que los móviles modernos llevan certificación de resistencia al agua (IP67, IP68…) con juntas y pegamentos que sellan la carcasa. Si el agua ha entrado pese a ese sellado, es porque hay una vía muy fina y concreta por la que se coló — y esa misma estrechez hace que ni el arroz ni prácticamente nada consiga secarla desde fuera en un par de días.

Qué hacer en su lugar

  1. Apágalo inmediatamente. Un circuito con corriente y agua es la combinación que provoca cortocircuitos y corrosión acelerada; un circuito apagado y mojado tiene muchas más papeletas de sobrevivir.
  2. No lo cargues ni lo enciendas hasta que estés seguro de que está seco por dentro, y desde luego no lo conectes al cable mientras el puerto esté húmedo: los pines pueden corroerse y dejar de funcionar.
  3. Sécalo por fuera con un paño y ponlo en posición vertical con el puerto de carga hacia abajo para favorecer que el agua salga por gravedad.
  4. Déjalo en un sitio seco y ventilado entre 24 y 48 horas antes de intentar encenderlo. El aire seco normal, sin arroz de por medio, ya hace buena parte del trabajo.
  5. Si quieres ayudarte de algo higroscópico, usa gel de sílice (esas bolsitas que vienen en cajas de zapatillas o de electrónica) en lugar de arroz: absorbe más humedad y no suelta partículas sólidas que se puedan colar en los orificios.

La ironía es que la razón por la que «el truco del arroz funciona» tantas veces es la más aburrida de todas: muchos móviles sobreviven igual, hagas lo que hagas, gracias a su propia resistencia al agua o a que la exposición fue breve. Cuando al día siguiente el teléfono enciende, le damos el mérito al arroz en vez de a la ingeniería del propio aparato o a la evaporación natural. Así que la próxima vez que se te moje el móvil, ahórrate el viaje a la despensa: apágalo, sécalo, dale tiempo al aire y, si puedes, invierte esos minutos en buscar gel de sílice de verdad.

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