Desde 1989, una ballena del Pacífico Norte canta a una frecuencia que ningún otro animal marino parece compartir. Se la conoce como 52 Blue, o simplemente «la ballena de 52 hercios». Durante más de tres décadas, los científicos la han seguido sin haberla visto nunca: solo la han oído.
La historia empieza con hidrófonos militares. Durante la Guerra Fría, la Marina de EE. UU. usaba una red de hidrófonos para rastrear submarinos soviéticos. En 1989, esa red captó un canto extrañísimo. Era potente y tenía el patrón rítmico típico de una ballena grande. Sin embargo, sonaba a 52 hercios, una frecuencia que no encajaba con nada conocido. Cuando el sonido dejó de ser secreto militar, llegó a manos de investigadores civiles. Así, la Pacific Marine Environmental Laboratory de la NOAA empezó a estudiar a la ballena de 52 hercios en serio, junto con el National Marine Mammal Laboratory.
¿Por qué la ballena de 52 hercios es tan rara?
Para entender la anomalía hay que comparar registros. Las ballenas azules cantan típicamente entre 15 y 20 hercios; los rorcuales comunes, entre 15 y 30. La voz de nuestra protagonista suena, en comparación, casi aguda. Es más grave que la voz humana, sí, pero está muy por encima del rango habitual de los grandes cetáceos. Es como si en un coro de bajos hubiera alguien cantando en un tono claramente distinto. Aun así, se le oye perfectamente: no encaja con nadie.
Los biólogos llevan años debatiendo qué es exactamente. La hipótesis más popular es que se trata de un macho híbrido: cruce entre ballena azul y rorcual común. Estas dos especies comparten hábitat y, de hecho, ocasionalmente se cruzan en la naturaleza. Un híbrido así heredaría un aparato vocal distinto al de sus «primos» de sangre pura. Eso explicaría ese registro tan particular.
La ballena «más sola del mundo»
El apodo se popularizó a partir de los años 2000, cuando la historia saltó a la prensa. Más tarde, inspiró el documental The Loneliest Whale: The Search for 52 (2021). La idea es evocadora: un animal que lleva décadas cantando en la inmensidad del océano. Nadie de su misma frecuencia le responde jamás. Sus rutas de migración, además, coinciden en tiempo y espacio con las de ballenas azules y rorcuales comunes. Eso sugiere que nada junto a ellas sin que la reconozcan como una más del grupo.
Sin embargo, la ciencia más reciente matiza bastante ese relato tan triste. Como recoge un reportaje de Smithsonian Magazine, varios investigadores apuntan a que la ballena de 52 hercios probablemente no está sola en absoluto. Aunque cante en un tono distinto, eso no significa que otras ballenas no puedan oírla o interactuar con ella. Las ballenas se comunican también por comportamiento, proximidad y otros sonidos, no solo por la frecuencia exacta del canto principal. Tener una voz «diferente» no es lo mismo que estar aislada. Es como una persona con un acento muy marcado: no por eso deja de tener conversaciones.
Un misterio que sigue abierto
Lo curioso es que, desde 2004, los registros muestran que su frecuencia ha ido bajando ligeramente con el tiempo. Esa tendencia también se observa en otras poblaciones de grandes ballenas. Podría estar relacionada con la edad del animal o con cambios en su tamaño corporal. También podría deberse, simplemente, a la recuperación de las poblaciones de cetáceos tras el fin de la caza comercial a gran escala. Además, no se ha vuelto a detectar su canto característico desde 2012. Así lo indican los últimos análisis de los archivos acústicos de la NOAA. Por tanto, nadie sabe con certeza qué ocurrió. Puede que el animal muriera, que cambiara su comportamiento vocal o que, simplemente, dejara de pasar por las zonas cubiertas por los hidrófonos.
No es el único misterio biológico que ha tardado décadas en resolverse: el grupo sanguíneo MAL estuvo sin nombre durante 50 años, hasta que la ciencia por fin dio con él.
Así que la próxima vez que alguien te diga que es «la ballena más sola del mundo», puedes matizarlo con los datos. Aun así, puede que 52 Blue tenga una voz única entre un millón, pero eso no la convierte necesariamente en la Greta Garbo de los océanos. A veces, sonar distinto solo significa eso: sonar distinto, no estar solo.