Síndrome ACHOO: por qué el sol te hace estornudar

Sales a la calle en una mañana de sol fuerte, te quitas las gafas para mirar algo y, sin previo aviso: achís. No tienes resfriado, no hay polen cerca, no te ha hecho cosquillas nadie en la nariz. Simplemente la luz te ha hecho estornudar. Si esto te suena familiar, no estás roto ni eres raro: perteneces a un club bastante numeroso que la ciencia lleva más de dos mil años intentando explicar del todo.

El fenómeno tiene nombre oficial, y es de los mejores acrónimos de la medicina: síndrome ACHOO (Autosomal Dominant Compelling Helio-Ophthalmic Outburst, algo así como “estallido helio-oftálmico dominante autosómico irresistible”). Alguien se lo curró para que deletreara literalmente “achú” en inglés. Más en serio, también se conoce como reflejo fótico del estornudo, y afecta, según los estudios, a entre un 18% y un 35% de la población: puede que una de cada tres personas que conoces estornude al salir de un cine a la calle soleada.

El síndrome ACHOO: un cable cruzado en el cerebro

El estornudo “normal” es un acto reflejo bastante simple: algo irrita el interior de tu nariz, el nervio trigémino manda la señal al tronco del encéfalo y este ordena la expulsión de aire a toda velocidad para limpiar las vías respiratorias. Hasta ahí, lógica pura.

Lo raro del síndrome ACHOO es que el disparador no tiene nada que ver con la nariz: es un cambio brusco de luz captado por el nervio óptico. La hipótesis más aceptada es que, en algunas personas, las señales del nervio óptico y las del nervio trigémino viajan tan cerca dentro del cerebro que se produce una especie de “cruce de cables”: la señal de “demasiada luz, de repente” se filtra en el circuito que dispara el estornudo. Un estudio con resonancias cerebrales, publicado en PLoS ONE, encontró que en la gente propensa a este reflejo se activan además zonas de la corteza cerebral que no participan en un estornudo corriente, lo que sugiere que no es un simple reflejo de tronco encefálico, sino algo más complejo y todavía no resuelto del todo.

Está en los genes (aunque no sabemos cuáles exactamente)

Lo que sí parece claro es que el síndrome ACHOO se hereda. Las familias donde uno de los padres estornuda con el sol tienden a tener hijos que también lo hacen, con un patrón compatible con herencia autosómica dominante: basta con recibir la variante de uno de los progenitores para tener el rasgo. Un estudio genético a gran escala, resumido por el servicio de genética de consumo 23andMe, encontró que una variante cercana al gen ZEB2 aumenta en torno a un 30% la probabilidad de ser “estornudador solar”, y otros trabajos señalan también al gen NRF2 como sospechoso. Pero ningún gen por sí solo explica el fenómeno: todo apunta a que se trata de un rasgo poligénico, con decenas de variantes pequeñas sumando su granito de arena, parecido a lo que ocurre con el color de ojos o la estatura.

Inofensivo, pero no siempre inocente

La buena noticia es que, salvo por el susto o la vergüenza momentánea, el síndrome ACHOO no tiene ninguna consecuencia médica. De hecho, tiene siglos de historia curiosa: ya el filósofo griego Aristóteles se preguntaba por qué mirar al sol provocaba estornudos, y el científico Francis Bacon, en el siglo XVII, probó a cerrar los ojos antes de mirar al sol para ver si el estornudo desaparecía (no del todo, pero sí lo achacó, erróneamente, al calor que entraba por los ojos y calentaba la nariz por dentro).

Donde sí conviene tenerlo en cuenta es en situaciones muy puntuales: a pilotos de caza y a cirujanos se les advierte sobre este reflejo, porque un estornudo repentino al salir de una nube hacia el sol, o al mirar hacia una luz quirúrgica muy intensa, puede ser una distracción peligrosa en el peor momento posible. Para el resto de los mortales, es simplemente una de esas rarezas del cuerpo humano que demuestran que, por muy simple que parezca un estornudo, detrás hay un cableado neuronal bastante más enrevesado de lo que imaginamos.

Si quieres leer más sobre esta rareza desde otro ángulo, puedes ver también nuestro artículo anterior sobre el reflejo de estornudo fótico, y si quieres profundizar en los detalles clínicos y genéticos del fenómeno, puedes consultar este repaso sobre el reflejo fótico del estornudo publicado en Medical News Today.

Deja un comentario