Oriónidas 2026: la lluvia de meteoros del cometa Halley

Esta misma noche, si levantas la vista al cielo entre la medianoche y el amanecer, puede que veas algo que lleva viajando hacia ti desde 1986: un grano de polvo del cometa Halley, desintegrándose a 66 kilómetros por segundo al chocar con la atmósfera. Son las Oriónidas 2026, una de las lluvias de meteoros más rápidas del año, y su pico de actividad llega justo el 21 y 22 de octubre, según las previsiones de la NASA.

¿Por qué siguen «lloviendo» restos de un cometa que no vemos desde 1986?

El cometa 1P/Halley solo nos visita cada 76 años aproximadamente, pero cada vez que pasa cerca del Sol deja tras de sí un rastro de polvo y pequeños fragmentos de roca, como las migas que se te caen al cruzar la cocina con una bolsa rota. Ese reguero queda flotando en una órbita fija, y la Tierra lo atraviesa dos veces al año: una en mayo (dando lugar a las Eta Acuáridas) y otra en octubre, cuando se producen las Oriónidas. No necesitamos ver el cometa para disfrutar del espectáculo: basta con que nuestro planeta se cruce en el camino de sus restos.

El nombre «Oriónidas» viene de que, si trazas hacia atrás la trayectoria de estos meteoros, todos parecen salir de un punto cercano a la constelación de Orión. Pero ojo: no hace falta localizar Orión para verlas, porque pueden aparecer en cualquier parte del cielo.

Por qué merece la pena perder un poco de sueño

Las Oriónidas 2026 tienen fama de ser rápidas y brillantes. Según la NASA, estos fragmentos entran en la atmósfera a unos 66 kilómetros por segundo (unos 238.000 km/h), lo que las convierte en una de las lluvias más veloces del calendario, solo superada por las Leónidas de noviembre. Esa velocidad extrema produce, además, estelas persistentes: rastros luminosos que quedan «colgados» en el cielo unos segundos después de que el meteoro ya haya desaparecido.

En condiciones ideales —cielo despejado, sin contaminación lumínica y sin luna— se pueden llegar a contar hasta 20-23 meteoros por hora. El pero de este año es que la Luna estará iluminada en torno a un 80%, así que su brillo va a «lavar» buena parte del cielo y reducirá bastante lo que se puede ver a simple vista. No es excusa para quedarse en el sofá, pero sí para rebajar expectativas: mejor pensar en un puñado de meteoros bonitos que en una tormenta de estrellas.

Cómo ver las Oriónidas 2026 sin complicarte la vida

  • No hace falta telescopio ni prismáticos: los meteoros se ven mejor a simple vista, porque cruzan grandes porciones de cielo en una fracción de segundo.
  • Busca un lugar alejado de luces de ciudad; cuanto más oscuro el cielo, más meteoros tenues se hacen visibles.
  • Da tiempo a tus ojos: entre 20 y 30 minutos a oscuras para que se adapten de verdad.
  • La mejor ventana suele ser después de medianoche y hasta el amanecer, cuando la constelación de Orión está más alta.
  • Túmbate y mira hacia arriba en vez de fijarte en un punto concreto: el radiante ayuda a ubicarse, pero los meteoros pueden aparecer en cualquier dirección.

La actividad de la lluvia no se apaga de golpe: se extiende aproximadamente entre el 2 de octubre y el 7 de noviembre, así que si esta semana se te nubla el cielo o la luna arruina la fiesta, todavía tendrás más noches para intentarlo, aunque con menos meteoros por hora que en el pico.

Si esto de los restos espaciales te ha dejado con ganas de más, no te pierdas este cráter de meteorito que alguien encontró por accidente buscando dónde acampar: otra prueba de que no todas las rocas del espacio se quedan arriba.

Y la próxima vez que alguien te diga que «nada dura para siempre», puedes contarle que las Oriónidas 2026 son la prueba de que un cometa que pasó por última vez cuando la gente grababa en VHS sigue regalándonos fuegos artificiales gratuitos cada otoño. Pocas cosas en el cielo son tan puntuales.

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