Hay un truco de cocina que circula desde hace décadas y que suena a leyenda urbana. Si te frotas las manos contra algo de acero inoxidable bajo el grifo, el olor a ajo o cebolla desaparece como por arte de magia. De hecho, existe un producto que se vende solo para esto: una pastilla con forma de jabón, pero hecha de metal. Por eso, la pregunta es si de verdad funciona o si es puro placebo con brillo metálico.
El truco en una frase: frota las manos contra cualquier objeto de acero inoxidable bajo el agua fría durante 10-15 segundos. Así, el olor debería reducirse bastante. Además, tampoco hace falta comprar nada especial, porque sirve una cuchara, el grifo o una sartén.
Cómo quitar el olor a ajo con acero inoxidable
- Después de picar ajo o cebolla, abre el grifo de agua fría. El agua caliente puede fijar más el olor en la piel.
- Coge cualquier objeto de acero inoxidable que tengas a mano: una cuchara, el propio grifo, el fregadero o una sartén.
- Frota las palmas, los dedos y sobre todo las uñas contra la superficie metálica, como si te estuvieras enjabonando. Hazlo durante 10 a 15 segundos.
- Aclara con agua. Si el olor persiste, repite el proceso o termina con jabón normal.
Por qué funciona (más o menos)
El ajo y la cebolla huelen tan intensamente porque, al cortarlos, liberan compuestos volátiles con azufre, como la alicina. Por eso, estos compuestos se quedan pegados a las proteínas de la piel de tus manos. La teoría del truco del acero dice que la capa de óxido de cromo que recubre el metal reacciona con esos compuestos sulfurosos. Así, los «atrapa» en la superficie en vez de dejarlos en tu piel. Dicho de otro modo: el olor no desaparece, simplemente cambia de dueño.
Suena convincente y tiene una base química razonable. Sin embargo, aquí viene la parte incómoda: la evidencia científica sólida es bastante escasa. Cuando se ha puesto a prueba de forma más rigurosa, según recoge BBC Science Focus, los resultados son mixtos. El acero elimina buena parte del olor justo después de usarlo. Aun así, puede quedar un rastro de ajo mezclado con un ligero toque metálico. Además, el olor original tiende a reaparecer a los pocos minutos, sobre todo si ha pasado tiempo entre cocinar y lavarte las manos.
En resumen, no es magia ni es mentira del todo. Es más bien un parche rápido que ayuda cuando vas con prisa antes de saludar a alguien. Por tanto, no sustituye a un buen lavado con jabón. Aun así, si de todas formas te vas a lavar las manos bajo agua fría, no pierdes nada por probarlo. En el peor de los casos, tus manos habrán quedado igual de limpias que si solo hubieras usado jabón.
Por otro lado, si tu problema en la cocina no es el olor a ajo sino las lágrimas, aquí tienes por qué cortar cebolla te hace llorar tanto.