Hay canciones de radio más largas que este vuelo. En las islas Orcadas, al norte de Escocia, existe una ruta aérea comercial que dura de media 90 segundos de punta a punta: el trayecto entre las islas de Westray y Papa Westray, separadas por apenas 2,7 kilómetros de mar. Es, oficialmente, el vuelo regular más corto del mundo, y lleva sirviendo a sus vecinos desde 1967.
Más corto que el anuncio de la tele
La aerolínea escocesa Loganair opera la ruta con un pequeño Britten-Norman Islander, un avión de hélice con capacidad para ocho o diez pasajeros, pensado justamente para pistas cortas y climas hostiles como el de estas islas batidas por el viento del Atlántico norte. El tiempo de vuelo real suele rondar los 80 segundos, pero el récord absoluto —con un viento de cola especialmente favorable— lo tiene el piloto Stuart Linklater, que completó el trayecto en solo 53 segundos. Linklater, que voló esta misma ruta más de 12.000 veces antes de retirarse en 2013, es toda una leyenda local: probablemente ha cruzado ese trocito de mar más veces que nadie en la historia.
¿Por qué molestarse en volar 2,7 kilómetros?
La pregunta tiene trampa, porque para quien vive allí no es una excentricidad turística, sino la diferencia entre estar conectado o no. Papa Westray tiene unos 90 habitantes y ni un solo puente ni túnel la une al resto del archipiélago: para llegar en barco hace falta bastante más tiempo y depender del estado del mar. El vuelo es el enlace rápido con Westray y, desde allí, con la isla principal de Orkney, Kirkwall, para todo lo que una comunidad pequeña no puede tener en casa: desde suministros y correo hasta citas médicas. Que un vuelo dure menos que preparar un café no lo hace menos serio: es infraestructura esencial camuflada de curiosidad de Guinness.
El papel que te llevas a casa
La ruta figura en el Guinness World Records como el vuelo comercial programado más corto del planeta desde finales de los años sesenta, y Loganair lo sabe explotar con mucho salero: quienes vuelan la ruta reciben al aterrizar un certificado firmado acreditando que han sobrevivido al viaje aéreo más breve del mundo. No es solo un truco de marketing turístico —aunque atrae cada año a unos 5.000 pasajeros, muchos de ellos solo por la experiencia—: la mayoría de los billetes los siguen comprando los propios isleños, para quienes esos 90 segundos son tan rutinarios como coger el autobús.
Lo curioso es que, dependiendo del viento, el avión a veces tarda más en rodar por la pista antes de despegar que en cruzar el mar. Así que la próxima vez que te quejes de un vuelo con retraso, piensa en Westray y Papa Westray: allí el problema nunca es que el vuelo se alargue demasiado, sino que casi ni te da tiempo a abrocharte el cinturón. Puedes leer más detalles sobre el vuelo y su historia en este reportaje de CNN Travel.
1 comentario en «El vuelo comercial más corto del mundo dura 90 segundos (y hay un récord de 53)»