El tsunami de melaza que arrasó Boston a 56 km/h

El 15 de enero de 1919, en pleno invierno, una ola de más de cuatro metros de altura golpeó Boston. Arrasó un vecindario entero. Avanzaba a unos 56 kilómetros por hora. No era agua, ni lodo, ni lava. Era melaza. Y mató a 21 personas.

Suena a broma de sobremesa. Sin embargo, este tsunami de melaza es uno de los sucesos industriales más extraños de la historia de Estados Unidos. Se conoce oficialmente como el Gran Desastre de la Melaza de Boston, y está entre los mejor documentados. De hecho, todavía hoy los físicos lo usan como caso de estudio.

Un tanque que llevaba años avisando

En el barrio del North End había un enorme tanque de acero. Medía más de 15 metros de alto y 27 de diámetro. Pertenecía a la Purity Distilling Company, filial de United States Industrial Alcohol. Además, dentro guardaba melaza destinada a fabricar alcohol industrial, muy demandado durante la Primera Guerra Mundial para producir municiones.

El problema es que el tanque se había construido deprisa y mal. De hecho, apenas se probó su resistencia antes de llenarlo. Además, desde el principio goteaba melaza por las juntas. En vez de investigar la causa, la empresa optó por pintarlo de color marrón oscuro. Así, las fugas quedaban disimuladas. Aquel miércoles de enero, con más de 8,7 millones de litros de melaza dentro, el tanque simplemente reventó.

Por qué el tsunami de melaza puede matar a 21 personas

Aquí está la parte que parece un chiste, pero es física seria. La melaza es un fluido no newtoniano: su comportamiento cambia según la fuerza que se le aplica. Es algo parecido al kétchup o a las arenas movedizas.

Cuando el tanque cedió de golpe, toda esa masa —un 40% más densa que el agua— no se derramó suavemente. En cambio, avanzó como una avalancha y generó una ola de más de cuatro metros. Esa ola arrasó edificios, arrancó las vías del tranvía elevado y aplastó caballos y personas a su paso. Así lo recoge un análisis publicado por Scientific American.

Hubo además un detalle cruel: la melaza había llegado poco antes desde el Caribe. Por eso estaba más caliente que el aire de Boston en enero. Al entrar en contacto con el frío, empezó a espesarse y endurecerse sobre la marcha. Así atrapó literalmente a quienes habían quedado dentro antes de que pudieran salir. De hecho, muchas víctimas no murieron por el golpe de la ola. Murieron ahogadas o asfixiadas mientras la melaza se solidificaba a su alrededor.

El pueblo que olió a melaza durante décadas

El tsunami de melaza dejó 21 muertos y más de 150 heridos. Además, causó daños que hoy equivaldrían a varios millones de dólares. Sin embargo, lo más curioso es lo que vino después. Según el relato recogido por History.com, el North End quedó impregnado de melaza durante años.

Los vecinos aseguraban que, en los días calurosos de verano, todavía se podía oler el dulzor pegajoso. Además, salía del puerto y de las grietas del pavimento. En el terreno legal, el desastre también dejó huella. Se presentaron más de un centenar de demandas contra la compañía. De hecho, fue uno de los primeros grandes casos colectivos de la historia de Massachusetts.

La investigación reveló que el tanque nunca debió aprobarse tal y como estaba construido. Por eso, el caso terminó influyendo en las normas actuales. Por tanto, hoy regulan la construcción y las inspecciones de estructuras industriales en Estados Unidos.

Una lección con sabor dulce (y amargo)

Es fácil quedarse con la anécdota —»una ola de melaza mató gente en Boston»— y pasar de largo. Aun así, el tsunami de melaza es en realidad un ejemplo temprano de algo muy actual. Muestra qué pasa cuando una empresa prioriza la velocidad sobre la seguridad y nadie audita de verdad una infraestructura crítica.

La próxima vez que a alguien se le caiga el bote de miel en la cocina, ya tiene una excusa científica de peso. Aun así, no hace falta correr detrás. Si te gustan las anécdotas históricas de este calibre, no te pierdas la guerra de 38 minutos entre Reino Unido y Zanzíbar. Es otro suceso real que parece sacado de una película.

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