El decágono de Saturno que nadie vio venir

Saturno llevaba 40 años presumiendo de un hexágono gigante en el polo norte, una figura geométrica tan perfecta que parece dibujada con regla, formada por corrientes de viento que giran sin parar desde que la sonda Voyager, todavía activa casi 50 años después, la fotografió en los años 80. Pues bien, el planeta acaba de sacarse una carta nueva: el decágono de Saturno, una figura de diez lados que le ha crecido en el polo sur, y lo más raro no es que exista, sino que nadie la había visto nunca antes.

El hallazgo lo ha confirmado el telescopio espacial Hubble de la NASA, que llevaba asomándose a esa zona del planeta desde 1990 sin encontrar nada parecido. La sonda Cassini, que estuvo orbitando Saturno entre 2004 y 2017 fotografiándolo de cerca, tampoco captó ni rastro de esta figura. Los primeros indicios de una onda ondulante en el polo sur aparecieron en 2024, se reforzaron con imágenes de 2025, y este verano los astrónomos han podido confirmar que se trata de un patrón de diez lados perfectamente delimitado.

El decágono de Saturno: un gigante de 167.000 kilómetros

El decágono de Saturno no es ningún detalle sutil: mide unos 167.820 kilómetros de diámetro, con cada uno de sus diez lados estirándose a lo largo de 16.782 kilómetros, una distancia mayor que la circunferencia entera de la Tierra. Además, la figura completa tarda unos 800 días en dar una vuelta completa alrededor del polo y, según los datos del Hubble, no se queda solo en las nubes de superficie: se extiende en profundidad a través de varias capas de la atmósfera, señal de que estamos ante una estructura mucho más robusta que una simple mancha pasajera.

La forma se debe a que esta onda vive encajada dentro de una de las potentes corrientes en chorro que recorren Saturno de un extremo a otro. Cuando una corriente así queda «atrapada» girando en un círculo cerrado, puede desarrollar espontáneamente picos y valles regulares, como si el propio viento decidiera dibujar un polígono en lugar de un círculo perfecto. De hecho, es el mismo mecanismo físico que lleva décadas explicando el hexágono del norte, aunque nadie esperaba encontrar su primo de diez lados en el hemisferio opuesto.

Lo que más desconcierta a los científicos

Amy Simon, científica planetaria de la NASA que ha seguido de cerca el fenómeno, resume bien la sorpresa: «El hexágono del norte ha estado ahí cada vez que lo hemos mirado durante más de 40 años. Esta figura es diferente: parece estar fortaleciéndose, lo que nos da la rara oportunidad de observar en directo cómo se desarrolla un patrón atmosférico gigante». Y añade la pregunta que de momento nadie puede responder del todo: «Lo más intrigante para mí es que esto parece haberse formado hace muy poco. La cuestión es, ¿por qué se formó de repente ahora, si nunca lo habíamos visto antes?»

Los investigadores todavía no tienen una explicación cerrada, aunque manejan una hipótesis: puede que las perturbaciones generadas por una tormenta cercana en esa zona del planeta hayan actuado como disparador, sacudiendo la corriente en chorro lo suficiente como para que se reorganizara en esta figura de diez picos. Sin embargo, sea cual sea la causa exacta, el decágono de Saturno va a dar mucho que estudiar en los próximos años, porque a diferencia del hexágono, ya «viejo conocido», este es un fenómeno que los astrónomos van a poder ver nacer y evolucionar casi en tiempo real, algo que rara vez ocurre a escala planetaria.

Así que la próxima vez que alguien diga que en el sistema solar ya no queda nada por descubrir, se le puede recordar que un planeta que llevamos observando de cerca desde los años 80 acaba de sorprendernos con un polígono nuevo. Saturno, con sus anillos y ahora sus dos figuras geométricas polares, sigue guardándose sorpresas.

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