Centralia arde bajo tierra desde 1962, Pensilvania

Hay un pueblo en Pensilvania donde, si caminas por el bosque en un día frío, puedes encontrarte una grieta en el suelo de la que sale vapor caliente. No es un géiser ni un chiste de turismo rural: Centralia arde bajo tierra, sin apagarse, desde mayo de 1962, por el fuego de una mina de carbón. El pueblo tenía más de mil habitantes y hoy sobreviven cuatro casas.

Un incendio de basura que no debía durar ni una tarde

La versión más aceptada es tan absurda como real. En mayo de 1962, el ayuntamiento de Centralia contrató a unos bomberos voluntarios para quemar la basura del vertedero municipal antes del Memorial Day, algo que se hacía todos los años sin problema. El detalle que lo cambió todo es que ese vertedero estaba dentro de una vieja fosa de mina a cielo abierto. Esa fosa, además, tenía una grieta que conectaba directamente con una veta de carbón de la red de túneles mineros bajo el pueblo.

Nadie apagó bien aquel fuego. Las brasas se filtraron por la grieta, encontraron el carbón y, en cuestión de semanas, lo que iba a ser una quema rutinaria se había convertido en un incendio subterráneo imposible de alcanzar con una manguera. El carbón antracita, además, es especialmente denso y arde muy despacio: perfecto para seguir consumiéndose durante décadas sin que nadie pueda llegar hasta él.

De 1.000 vecinos a cuatro casas

Durante los años setenta, mientras Centralia arde bajo tierra sin que casi nadie repare en ello, el pueblo empezó a notar algo raro: el suelo se calentaba y la nieve se derretía en zonas donde no debería. En 1981, un niño de doce años estuvo a punto de morir cuando el suelo de su jardín se abrió de golpe bajo sus pies, tragándoselo hasta que un primo lo sacó agarrándole de las raíces de un árbol. Aquel socavón, de más de 30 metros de profundidad y lleno de gases a altísima temperatura, fue la señal de alarma que el gobierno no pudo ignorar.

El Congreso de EE. UU. aprobó más de 42 millones de dólares para realojar a casi todos los vecinos. En 1992, además, el estado de Pensilvania usó la expropiación forzosa (eminent domain) para quedarse con todas las propiedades del pueblo. En 2002, el Servicio Postal le retiró el código postal propio (17927): ya no hacía falta uno para apenas una veintena de personas. Un pequeño grupo de residentes se negó a marcharse y, tras pleitos que llegaron hasta 2013, el estado les concedió el derecho a quedarse en sus casas hasta su muerte, momento en el que la propiedad pasa a manos públicas. Hoy quedan en pie un puñado de viviendas, repartidas entre calles que ya no existen en ningún plano.

¿Y el incendio? Centralia arde bajo tierra desde hace más de 60 años

Según estimaciones de ingenieros de minas citadas por History.com, el fuego tiene combustible de sobra para seguir ardiendo entre 100 y 250 años más si nadie interviene. Detenerlo del todo, sin embargo, exigiría excavar toda la veta de carbón de la región, algo económicamente inviable. Así que, en la práctica, el plan oficial desde hace décadas es simplemente dejarlo arder y vigilar que no aparezcan más socavones.

Centralia se hizo famosa también por un rumor que no es del todo cierto. Se dice que inspiró el videojuego Silent Hill (1999), pero el propio director de arte de la saga, Masahiro Ito, ha explicado que los juegos originales no se basaron en el pueblo. Lo que sí está confirmado es que la película de 2006 sí tomó Centralia como referencia directa para sus paisajes de niebla, grietas humeantes y calles vacías. A veces la realidad no necesita que Hollywood la mejore: solo necesita un vertedero mal apagado y sesenta años de paciencia geológica.

Hoy, la antigua “Graffiti Highway” que atravesaba el pueblo —cubierta durante años de pintadas de visitantes— fue tapada con tierra en 2020 para disuadir el turismo. No se ve desde la superficie, pero Centralia arde bajo tierra, discreta, entre los árboles que han recuperado las calles donde antes había casas. Si te gustan los pueblos insólitos de Estados Unidos, también puedes leer la historia de Begich Towers, el edificio que es un pueblo entero en Alaska.

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