La araña con cuernos de Maléfica, nueva especie

Ecuador acaba de sumar dos arácnidos a su ya abultada lista de récords de biodiversidad. Uno de ellos llegó con nombre de estrella de Hollywood: la araña con cuernos de Maléfica. Se trata de dos especies nuevas de araña cangrejo del género Sidymella, descritas por primera vez por la ciencia. Una de ellas se llama Sidymella malefica, en honor a Maléfica, la bruja de cuernos curvos que interpretó Angelina Jolie en 2014. Sin embargo, la otra, más discreta en el nombre pero igual de interesante, es Sidymella ayahuma.

La araña con cuernos de bruja

Sidymella malefica fue hallada en Baños de Agua Santa, en la provincia andina de Tungurahua. Es ese pueblo turístico rodeado de volcanes y cascadas que conoce cualquiera que haya recorrido el centro de Ecuador. El bautizo no es casualidad ni capricho. Esta araña con cuernos tiene un abdomen con proyecciones curvas y puntiagudas que, vistas de cerca, recuerdan mucho a los de Maléfica. Es el personaje que Jolie hizo célebre en la saga de Disney. Los investigadores del Instituto Nacional de Biodiversidad de Ecuador (Inabio), encabezados por David R. Díaz-Guevara y Miguel Machado, no se limitaron a hacer un chiste visual. Además, señalaron algo más: el nombre es un guiño al trabajo de Jolie como embajadora del programa “Women for Bees” de la UNESCO. Así, ese programa forma apicultoras y protege polinizadores. Un homenaje con doble lectura, por así decirlo: la araña imita a la villana, pero el gesto reconoce a la conservacionista.

Como toda araña cangrejo (familia Thomisidae), malefica no teje una tela para cazar. Se queda quieta, camuflada entre hojas y flores. Extiende las patas delanteras como pinzas de cangrejo —de ahí el nombre del grupo—. Así espera, con pura paciencia y camuflaje, a que un insecto despistado se acerque lo suficiente.

Su prima del Chocó Andino

La segunda especie, Sidymella ayahuma, apareció en la Reserva Mashpi. Está en el Chocó Andino, al noroccidente de la provincia de Pichincha. Esa zona es, de hecho, una de las de mayor diversidad biológica por metro cuadrado del planeta. Su nombre rinde homenaje a Ayahuma, una figura de la tradición espiritual andina vinculada al Inti Raymi. De hecho, esa fiesta indígena en honor al sol todavía se celebra cada año en los Andes ecuatorianos. Menos cine, más raíces locales, pero igual de merecido. Comparte con su prima las largas cerdas (setas, en el lenguaje técnico) que cubren su dorso. Además, tiene las proyecciones angulosas del abdomen típicas del género.

El hallazgo se publicó formalmente en junio de 2026 en la revista científica Zootaxa, bajo el título “On fork-tailed crab spiders: Two new species of Sidymella Strand, 1942 (Araneae: Thomisidae) from Ecuador”. El estudio es fruto de la colaboración entre Inabio, la Fundación Waska Amazonía, la Red de Investigación del Corredor de Conectividad Llanganates-Sangay, la Fundación Uru y la Pontificia Universidad Católica de Río Grande do Sul, en Brasil.

Por qué importa catalogar una araña más

Puede sonar anecdótico, pero no lo es. Antes de este estudio, solo se conocían tres especies del género Sidymella en todo Ecuador. Con estas dos, la cifra sube a cinco. Es un salto del 66% en el conocimiento de un solo género en un único país. Ecuador es, por extensión, uno de los países con mayor densidad de especies por kilómetro cuadrado del mundo. Sin embargo, buena parte de esa diversidad —sobre todo la de invertebrados pequeños— sigue sin describir formalmente. No se trata solo de una curiosidad para una lista cuando una araña, un escarabajo o una rana recibe nombre científico. De hecho, no hace mucho, otra especie ecuatoriana, la serpiente Lielaphis slashi, bautizada en honor al guitarrista Slash, generó un revuelo similar. Cada nuevo nombre científico es, en realidad, un dato valioso. Por eso ayuda a trazar mapas de conservación, a decidir qué bosques merecen protección prioritaria y a entender cómo cambia un ecosistema cuando una sola especie desaparece de él.

Así que la próxima vez que alguien diga que una araña da repelús, recuérdale algo. Esa misma araña con cuernos podría llevar el nombre de una actriz ganadora de un Oscar. A su diminuta escala, también esconde cuernos de villana de cuento. Y es, además, una pieza clave del rompecabezas de uno de los países más biodiversos del planeta.

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